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Víspera
LA fiesta de la víspera lo celebran en la noche del 30 de julio, en cuyo acto la población asiste al templo en forma masiva a fin de recibir las sagradas bendiciones del «Señor de Animas». Esta manifestación religiosa va acompañado de diversas expresiones costumbristas que son ejecutadas en el entorno del templo. Bajo el anuncio del repique de la campana, Inicia el «Rosario» a cargo del párroco de la Provincia ; para ello el prioste, capitanes de plaza concurren en primer orden exhibiendo sus capas vistosas; acuden también acompañando a los cargos mayores, los llamados cargos menores como alterados, chamiceros, altareros, novenantes; así como los vecinos del pueblo; la celebración del «Rosario» es muy concurrida, inclusive falta espado en el templo como para albergar a centenares de fieles; razón por lo que muchos devotos se quedan sin ingresar al templo; los numerosos alterados llevan al templo guiones debidamente adornados con cintas vistosas, anchas multicolores, el mismo que es llevado a una altura visible por los asistentes. Concluido el «Rosario» en medio de oraciones y plegarias, bandas de música, guerra y otros como arpa, violín, chirisuya, wacawak'ras, etc. empieza el bullicioso acto de la quema de chamisas a base de decenas de rumas de retama seca. ofrecido por el devotante llamado «chamicero mayor» que significa cargo del chamicero; en donde en medio de la fogata reina la confusión, alegría y entusiasmo, destacándose sobre todo los niños y jóvenes, quienes acostumbran a saltar por encima de las fogatas con destreza y valor para el deleite del público; simultáneamente el chamicero invita a los asistentes tazas de ponches como un signo de hacerse notar y llamar la atención en el cumplimiento de su responsabilidad de cargo.

Acto seguido se produce en forma espectacular la quema de castillos de varios pisos, estructurados por expertos pirotécnicos. En el proceso de la quema de castillos, se observa en cada piso expresiones diferentes, resaltando sobre todo de carácter guerrero, disparos al aire libre en distintas direcciones con vistosas luces multicolores; finalmente en el último piso y en forma atractiva aparece una lámina mediana de la imagen del «Señor de Animas», el público concurrente ovaciona con fuertes aplausos; otros se ponen a llorar de emoción y fervor religioso a fin de dar mayor realce y dinamicidad a la fiesta aparecen varios «toros locos» conocido con el nombre de «ninaturos» (toro de candela) confeccionado a base de carrizo, cuero de ganado vacuno, cuernos de toros, etc. implementados con materiales pirotécnicos; es decir presentan en forma configurada al toro bravo, figura que es llevada por los jóvenes ágiles a la altura de la cabeza, con lo cual embisten o cornean por los lugares donde se encuentran concentrados las personas concurrentes; lo característico de esta escenificación se observa la salida de chispas de candela de los filudos cachos de los toros, haciendo asustar a los asistentes, especialmente a los niños; esta operación lo realizan repetidas veces, mientras tanto continua el bullido de la música y la fiesta. Concluida esta manifestación costumbrista, el prioste, capitanes de plaza y cargos menores se desplazan a sus domicilios, a fin de realizar las coordinaciones pertinentes en torno a la festividad central del Señor de Animas

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