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Procesión
El 31 del mes de julio de cada año, se celebra infaliblemente la fiesta religiosa de la procesión del «Señor de Animas», con participación multitudinaria de los devotos y turistas asistentes a la fiesta; por lo que, con debida anticipación se movilizan masivamente los fieles, desde los diferentes lugares de la región y del país; especialmente de las ciudades de Abancay, Andahuaylas, Cusco, lca, Lima, etc. El acto religioso inicia en la mañana, con la celebración de la misa solemne en el templo del «Señor» a cargo del Párroco de la Provincia y otras veces por el Obispo de Abancay; a cuyo hecho asiste la población con todo fervor y profunda fe cristiana, el prioste, los capitanes de plaza y los de cargos menores concurren con trajes de gala, distinguiéndose sobre todo el prioste y los mayordomos, quienes acuden en pareja, portando el altar guión y cargando capas lujosas bordadas y grabadas con hilos de oro de preferencia de colores morado y rojo oscuro; para el acompañamiento se hacen presentes las autoridades locales, departamentales y regionales; delegaciones diversas y el pueblo en su conjunto; es decir, la multitud silenciosa invade el templo del «Señor». Una vez concluida las diferentes fases de la santa misa, sale de su aposento la imagen del «Señor de Animas» puesto en un anda especial; iniciando a cargar los mayordomos y el prioste, en medio de bulliciosas bandas de música, guerra y otros instrumentos musicales como: arpa, violín, chirtsuya, wacawak'ra, danzante de tijeras, etc.; en la parte delantera están los alteros, alterados, la Institución Matriz del «Señor de Animas», la Hermandad y otras organizaciones de base religiosa en forma ordenada y disciplinada; todos ellos bajo la conducción del clero; la procesión inicia con paso firme, su caminar es lento solemne y gratamente movido entre vaivenes inmensos de fieles que lo cercan, los visitantes invaden las calles de la ciudad; el viento leve abre paso a la música religiosa de las bandas, avanza escoltado por los hermanos de la Hermandad, centenares de personas cuidan el orden durante la procesión; convirtiéndose desde luego, la imagen del Señor, en el Rey y centro de todas las miradas; los alterados jalan con sus altar- guiones al Señor, amarrados con antas multicolores de su majestuoso anda.

El recorrido lo hace por el perímetro de la ciudad, con una duración de cuatro horas, sin descansar, demostrando de esta manera los fieles, una verdadera peregrinación, sacrificio y penitencia en homenaje al milagrosísimo «Señor de Animas, para ello algunos devotos preparan en la cercanía de sus domicilios o lugares apropiados «altares» de forma cuadrangular, levantadas a base de madera,carrizo y otros materiales, debidamente adornados con campanillas y esferas hechos de papel metálico y de seda, cadenas de papel, sábanas multicolores, banderas peruanas, mantos de diversos colores, etc.; al centro del altar en una mesa pequeña colocan un cuadro con la imagen del Señor o imágenes de otros santos, con la finalidad de hacer bendecir; en la parte visible y a una altura considerable amarran monedas de plata antigua llamada «Illa» consistente en cinco y nueve décimos; igualmente se observan floreros con sus respectivas flores, los zahúmarios a base de incienso de olor agradable; asimismo las instituciones públicas y privadas reciben al Señor con alfombras de flores de retamas y otros, con el fin de obtener la bendición al pasar por el Itinerario de la procesión. Igualmente en el transcurso de la procesión no podía faltar, las alabanzas, oraciones, plegarlas y cánticos dedicados al Señor, bajo la dirección de madres religiosas y expertas personas de las organizaciones de base de la religión católica. Durante el recorrido de la procesión, acompañan en su plenitud, las personas de cargos menores, como alfareros, chamiceros, novenantes, etc. fieles que escenifican cuadros costumbristas como «yunta mayor» (arado), «dansak' mayor» (cargo de dansante), «arriero mayor», «nacacho mayor» (papel de pistacos) y actividades propias de la zona, como: siembra de maíz, trilla de trigo, cebada, maíz, etc. ; estas demostraciones lo hacen en algunos casos en el proceso del recorrido de la procesión, otros en el amplio patio del templo; acciones que son vistas con admiración y atención por las personas que acompañan al Señor. Después de un largo trayecto y horas de recorrido, el Señor, regresa triunfalmente a su morada y antes de ingresar a su aposento, se detiene en la puerta del templo, para echar bendiciones a la feligresía, quienes imploran su fe, la esperanza y amor que vislumbra en las miradas húmedas y en los labios que rezan. Terminada la procesión, los acompañantes de la jornada, se dirigen a la casa del prioste, donde reciben las atenciones correspondientes; consistentes en un almuerzo a base de platos y bebidas de la zona de manera gratuita; similar costumbre ofrecen los de cargos menores a sus respectivas visitas. En otros casos en el amplio patio del templo se concentran centenares de ciudadanos disfrutando comidas y bebidas típicas, expendidos por los comerciantes y por las diversas instituciones sedales; otros se dedican a disputaren el coloso campo deportivo que queda al costado del templo, sendos campeonatos de fútbol, voley y otros, con participación de equipos propios y extraños. En síntesis, al rededor de la procesión del «Señor de Animas» se apiñan oleadas de devotos; pero esta muchedumbre insuperable en el número y en fervor, no podrán ser mayores, ni siquiera Igualadas por ningún otro acontecimiento profano de la zona.
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